Jason Deign, Solarplaza

Los operadores de la planta fotovoltaica chilena incrementan lentamente la sofisticación de los procedimientos de mantenimiento para hacer frente a los singulares desafíos del mercado.


Los gestores de activos solares chilenos aumentan gradualmente la complejidad de los procedimientos de operaciones y mantenimiento (O&M) para lidiar con las difíciles condiciones de funcionamiento del mercado. Aunque hasta ahora “O&M no ha sido optimizado”, según un promotor local consultado por Solarplaza, existe una tendencia creciente hacia la adaptación del mantenimiento a las condiciones extremas predominantes en las áreas desérticas de Chile.

“Los activos operativos en estos ambientes exigentes son un desafío cotidiano”, dijo Xavier Real, director de O&M de Solarpack, promotor español con 37 MW de energía solar distribuidos en tres proyectos en Chile.

“La presencia de tormentas de arena, ambientes corrosivos y lugares de trabajo distantes o logísticamente difíciles son factores significativos en la capacidad para alcanzar objetivos de producción y disponibilidad”.

El desierto de Atacama, en el norte de Chile, favorecido por el desarrollo solar en virtud de que tiene la incidencia solar más alta del mundo, presenta un número de desafíos de Operación y Mantenimiento (O&M) importantes para los operadores de plantas fotovoltaicas. Se trata del lugar más árido de la tierra -fuera de las regiones polares-, con un promedio de precipitaciones de tan solo 15 mm al año.

A pesar de que esto se traduce en la poca necesidad de controlar la vegetación alrededor de las plantas solares, también significa que el polvo es un problema considerable y que el agua para la limpieza de los paneles debe ser, por lo general, transportada desde otro lugar.

En los pocos lugares en los que el agua puede ser extraída de pozos, su uso para la limpieza de paneles puede enfrentar a los propietarios de las plantas con las comunidades locales, que también desean tener acceso. En los sitios en los que el agua está disponible sin reservas, aún así precisa ser desmineralizada previo a su utilización.

Por esta razón, Mauricio Charles, asesor técnico de la Asociación Chilena de Energía Solar dijo que “algunas compañías han optado por limpiar sin agua, utilizando fregonas”.

La industria solar chilena todavía tiene que emplear robots de limpieza como los que se observan en Israel u otros mercados fotovoltaicos más avanzados, dijo Charles. Sin embargo, ciertas compañías especializadas empiezan a introducir técnicas de limpieza avanzadas. VerticalClean, por ejemplo, está comercializando tecnología de limpieza de paneles de Europa y Estados Unidos, que puede ser utilizada en lugares sin acceso al agua o a redes eléctricas.

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Otra firma, Serva, utiliza agua para limpiar, pero primero la hace pasar por un purificador para eliminar los minerales que puedan generar sarro o blanqueamiento por el uso a largo plazo. Basados en su experiencia y en estudios de campo, por lo general optan por un sistema de cepillado especial con un material de poliéster que tiene una densidad y ancho de cerdas particular, capaz de evitar cualquier tipo de raya en el vidrio del panel.

A pesar de estas precauciones, Charles dijo que usar agua purificada también puede representar un desafío en las regiones del alto desierto, en el norte de Chile. “Hay mucho viento, lo que significa que el polvo se adhiere rápidamente a los módulos fotovoltaicos”, dijo. “Aunque estén secos, e incluso después de la limpieza, persiste una fina película de agua microscópica, que inmediatamente colecta o captura pequeñas partículas de polvo, formando”, una vez más, “una capa sobre el panel solar”.

Una estrategia tecnológica alternativa para evitar el polvo en los paneles es usar revestimientos que reducen las irregularidades microscópicas sobre la superficie de las celdas, lo que hace más difícil la adhesión de las partículas.

El uso de estos revestimientos implica que los paneles “pueden limpiarse solo con aire comprimido y sin necesidad de utilizar agua”, dijo Charles.

Solarpack está considerando otro método para reducir el impacto del polvo sobre los paneles fotovoltaicos. Se trata de erigir barreras antiviento que ayuden a evitar que las partículas en suspensión se esparzan por el campo solar. “Nos gustaría evaluar paneles ambientales que pudieran brindarnos una reducción de la erosión del viento y el transporte de pequeñas partículas”, dijo Real.

Por ahora, el uso de barreras es más ambición que realidad. Sin embargo, el promotor ya utiliza medidas más simples y de bajo costo para evitar la acumulación de polvo en sus plantas, que incluyen los 25 MW del proyecto Pozo Almonte y los 10.5 MW del proyecto Pozo Almonte I, ambos en la región de Tarapacá, en el norte de Chile.

“Hay cosas que se pueden hacer durante la fase de diseño e ingeniería -que llegan con la experiencia-, tales como jugar con la posición de los seguidores solares para reducir la cantidad de polvo que cae sobre el FV cuando no siguen al sol”, dijo Real.

Otro desafío que enfrentan los equipos de O&M que se ocupan de las plantas fotovoltaicas en el desierto de Atacama es lo remoto de los sitios. Las plantas FV que cubren el sector minero de Chile, como el proyecto de Pozo Almonte, pueden estar muy lejos de los asentamientos humanos, lo que significa que el acceso de materiales, ingenieros y técnicos al lugar puede ser costoso y consumir mucho tiempo.

Se espera que no sea menos problemático para las plantas chilenas sub-9 MW planificadas bajo el programa Pequeños Medios de Generación Distribuidos o programa PMGD, dado que estos pequeños proyectos pueden instalarse más cerca de los centros urbanos. “Para nosotros es mucho más fácil”, dijo Thomas Stetter, director ejecutivo de Soventix Chile, que se encuentra en la creación de un fondo para financiar 100 MW de los proyectos PMGD. Agregó que las plantas del Fondo “están situadas cerca de ciudades o pueblos grandes y, más al sur, cerca de Santiago, no en la región desértica. Así podemos optimizar nuestro O&M”.

Una de las razones para ocuparnos de O&M bajo el esquema PMGD es que ofrece una garantía de ingresos similar al de un sistema de tarifa regulada o feed-in tariff (FIT).

La falta de tal garantía para las plantas de venta de energía en el mercado al contado ha funcionado como un elemento disuasorio para la inversión O&M en los últimos tiempos, según lo dicho por algunos observadores.

Esto se debe a que la abundancia de energía solar en las redes -en algunos lugares y en algunos momentos- ha llevado a casi cero los precios de la energía e incluso se ha visto que algunas plantas han sido recortadas. Por consiguiente, al tiempo que muchos propietarios de plantas pueden estar al tanto de cuáles son las formas que ayudan a mejorar la producción, es posible que los mismos no tengan muchos ingresos como para invertir en mejoras a corto plazo.